La ciudad es una de las cinco ciudades santas del mundo, ya que es una de las pocas que alberga la Santa Cruz de Caravaca, un importante símbolo religioso para peregrinos de todo el mundo.
El corazón de la ciudad es el Castillo de Caravaca de la Cruz, una histórica fortaleza encaramada en una colina que domina el casco antiguo. No solo ofrece espectaculares vistas panorámicas de los alrededores, sino que también alberga el Santuario de la Vera Cruz, un importante lugar de peregrinación.
El casco antiguo se caracteriza por sus calles estrechas, plazas con encanto y edificios históricos, como la Iglesia del Salvador y numerosos monasterios. Los visitantes pueden disfrutar de su ambiente único, pasear por el casco antiguo y degustar la gastronomía regional en restaurantes tradicionales.